Hay algo más allá de los anteojos de marco negro y rectangular. Hay algo más allá de las cintas rojas con credenciales, las butacas cómodas y las remeras estampadas con la fina estética del festival. Como cada año, el Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI) es un ritual para devorar imágenes no habituales. Para mirar y poder ser mirado.
Durante sus 12 días de duración, entre el 25 de marzo y el 5 de abril, el festival puso en comunión a espectadores ávidos de historias no convencionales y de películas refrescantes –ya sean actuales o antiguas-, con directores en formación –que buscan espacios para difundir sus trabajos- o ya formados –merecedores de reconocimiento-.
Gigante
Así se llama la premiada película del argentino Adrián Benítez, radicado en Uruguay, con que comenzó el festival, pero eso ya es sabido. Gigante, a eso nos referimos, es el festival en sí, en esta su 11ra edición. |
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El crecimiento del BAFICI desde su nacimiento, hoy reconocido a nivel mundial, es notorio. En 1999, dirigido por Andrés Di Tella, surgió a partir de una iniciativa de la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad. Entonces, se proyectaron más de 150 películas nacionales y extranjeras, y alrededor de 120 mil espectadores fueron a verlas. El premio a la mejor película fue para la japonesa La vida después de la muerte, pero la ovación nacional se la llevó Pablo Trapero que presentó su primer trabajo, Mundo Grúa.
De ahí en más fue crecer y crecer. Pese a los cambios en la dirección -tras Di Tella llegó Eduardo Antín, luego Fernando Martín Peña y ahora Sergio Wolf- el festival no se detuvo. En 2005 asistieron 184.500 personas y para 2008 ya hubo más de 220 mil espectadores, en 1011 funciones distribuidas en nueve sedes. Se pasó de 350 filmes de todo el mundo en 2007, a más de 400 películas (417 para ser exactos) en esta edición, que se proyectarán en 1069 funciones en 20 salas de nueve barrios porteños. El presupuesto total con el que cuentan, sin un gran aporte del Instituto Nacional de Cine -INCAA-, ronda el millón de dólares.
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El festival, casi siempre a sala llena |
Cocina
Más allá de los números, lo que le da un sabor único al BAFICI es su esencia de diversidad, aprendizaje y apertura. La continua búsqueda por un cine más amplio, distinto, libre, innovador y experimental. Y en cuanto al festival, la repetición de lo bueno y la búsqueda por mejorar, año a año, lo malo. Por crecer y expandirse.
Cuando asumió como director del festival, allá por finales de 2007, Wolf ya tenía en claro hacia donde debían ir. “Es necesario que la onda expansiva del BAFICI sea mayor, que tenga más incidencia sobre el cine que se ve en Buenos Aires y la Argentina, que luego esas películas se estrenen. Hasta ahora nunca le encontramos la vuelta. Hoy urge el tema de mejorar el tipo de cine que se ve, debe haber más filmes, más diversidad, un circuito alternativo”, afirmaba entonces.
Para esta edición, parece que le encontraron la vuelta. Este año el ganador no sólo se llevará el galardón del festival, sino también la oportunidad de estrenar comercialmente su película. Con un premio a la distribución, el tema quizás más complejo hoy en el cine independiente alcanza un principio de solución, ínfima tal vez con respecto a la cantidad de películas que se estrenan gracias al BAFICI –doce de Argentina-, pero no por eso descartable. Es un primer paso que ojalá pueda extenderse.
Pero además de las películas, otra vez hay proyecciones gratuitas, conciertos, charlas, seminarios y otras actividades, como el novedoso festival infantil |
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Logo oficial de esta edición |
| –BAFICITO-, y también se espera repetir la muestra itinerante por el interior del país, pasando por Santa Fe, Córdoba, Rosario, Paraná, Salta, Chaco, Mendoza, Bariloche y Comodoro Rivadavia. |
Los cronistas de Alrededores estuvieron mirando películas y recorriendo las actividades en diversas salas y sedes. De esa experiencia en el Festival aportan reseñas de algunas películas, videos y audios con sus opiniones y las de los protagonistas, y notas sobre la competencia internacional y la destacada presencia argentina y Latinoamericana en el evento, que aquí queremos compartir con ustedes.
En este 2009, nuevamente, la gran aventura fue internarse en las salas del BAFICI desprovisto de certezas y dispuesto a conocer otras miradas, otros rostros, otros mundos. Muy distintos a los nuestros o muy similares, cercanos o lejanos. Pero indudablemente fascinantes y con ganas de ser descubiertos.
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Galería de fotos de la 11ra Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente |
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