Relaciones pasajeras, objetos de consumo - por M. X. García Tellería

¿Qué sucede cuando las relaciones entre las personas no pasan de un par de encuentros sexuales ocasionales? Frente a un futuro visto como incierto y fortuito para concretar una relación a largo plazo, cada vez tienen mayor auge este tipo de relaciones de momento. Zigmunt Bauman reflexiona acerca cómo el contexto social que favorece la fragilidad de los vínculos humanos termina haciendo del amor un objeto de consumo como cualquier otro.
   

El personaje de la película “Alfie”, protagonizada por Jude Law (quien fue catalogado por la revista People en el año 2004 como “el hombre más sexy del mundo”), se muestra como un hombre mujeriego, libre de las responsabilidades que puede llevar consigo una pareja estable. No sabemos si, en realidad, Jude encarna en Alfie parte de su personalidad, y tampoco importa aquí, el punto es que seguramente una persona así no ha de sorprendernos. Y no estamos hablando de que los cambios de pareja de Alfie meramente responden al carisma de Jude, sino a que este tipo de historias, en las que las palabras “compromiso” con el otro y “relación a largo plazo” se encuentran asociadas a “alto riesgo”, son cada vez más frecuentes.

El filósofo polaco Zigmunt Bauman reflexiona acerca de los lazos entre las personas en la modernidad y concluye en que la característica de esta etapa histórica es la preeminencia de la fragilidad de los vínculos humanos. Es decir, estamos en a una sociedad con valores que se cambian velozmente, tal como los objetos de consumo. Ante esta situación, la apuesta a vínculos afectivos estables es imaginada como una hipoteca que se toma frente a un futuro marcado por la incertidumbre. Y, como todo riesgo, la posibilidad de perder es inminente.

Parejas ocasionales: ¿personas como objetos de comsumo?

Una reflexión interesante del autor de Amor Líquido, neurálgica para entender los valores de la sociedad en la que vivimos, es que el contexto social que favorece la fragilidad de los vínculos humanos termina haciendo del amor un objeto de consumo como cualquier otro. “El homo economicus y el homo consumens son hombres y mujeres sin ataduras sociales”, sujetos que corresponden a la sociedad de mercado donde el ethos económico parece abarcarlo todo, incluso las relaciones entre las personas.

Algunas de las “amigas” de Alfie tienen la fantasía de que el galán les corresponda eligiéndolas a ellas como pareja estable. Es decir, desean construir una relación amorosa que trascienda un par de encuentros sexuales ocasionales. Como podrán sospechar, Alfie difícilmente corresponderá con las aspiraciones de esas compañeras siempre y cuando él las considere disponibles entre muchas opciones, quizás más excitantes y gratificantes que las actuales. Bauman denomina a este tipo de lazos entre las personas relaciones de bolsillo “ya que se pueden sacar en caso de necesidad, pero que también pueden sepultarse cuando no son necesarias”. La filosofía de quienes optan por las relaciones sin ataduras a largo plazo consiste en someter constantemente a evaluación a la pareja del momento no desechando la posibilidad de cambiar a esa persona por otra más seductora. Es decir, frente un futuro imaginado como efímero, veloz, incierto, no es extraño considerar, tal como reza el dicho popular, que “cuando se dice SÍ al compromiso se está diciendo que NO muchas otras cosas”. Como el fragmento de video lo indica, el establecer una relación afectiva con responsabilidad por la otra persona parece darle terror al protagonista del film.

¿Por qué Alfie no puede establecer relaciones que superen un breve lapso de tiempo? Tal vez miedos, inseguridades personales, quizás carece de certezas y no puede asegurar su estabilidad emocional. En Amor líquido, Bauman relata: “El amor es un préstamo hipotecario a cuenta de un futuro incierto e inescrutable”. Lo que sería para el protagonista resignarse a estar con una mujer quizás podría compararse con una inversión económica a la que tendría que dedicarle tiempo y esfuerzo que podría haberse destinado a otras actividades, proyectos profesionales u otras relaciones de momento. Y para tomar una decisión así, hay quienes no dudarían en meditar muy bien y sin apuros una decisión cuyas “ganancias” no están garantizadas.

Imagen de la película "Alfie"

¿Relaciones o conexiones?: “online, offline, delete”

Estar con alguien, dejar de estarlo, para este concepto de red tienen el mismo estatus. Si Alfie un día decide no llamar más a esa chica con la cual compartió buenos momentos, no tiene que dar explicaciones. En definitiva, no tenía ningún compromiso con ella. O, como él mismo explica “no resultó lo suficientemente superficial para mí”. Bauman establece una metáfora en la que compara a las conexiones tecnológicas mediante la red con las relaciones humanas: “En la red conectarse y desconectarse son elecciones igualmente legítimas, gozan de igual estatus y de igual importancia (…) las relaciones parecen sensatas e higiénicas, fáciles de usar y amistosas para el usuario”. Y por sobre todas las cosas, la posibilidad de hacer clic en delete siempre parece ser la solución de emergencia más rápida si esa mujer u hombre no cumple con el total de satisfacción esperada.

“La facilidad que ofrecen el descompromiso y la ruptura a voluntad no reducen los riesgos, sino que tan sólo los distribuyen, junto con las angustias que generan, de manera diferente”

Zigmunt Bauman en "Amor Líquido"

Algunas reflexiones del “touch and go”

Alfie fue un ejemplo de ficción, sobre casos cotidianos de la vida real. La película relata finalmente y deja entrever los sufrimientos que padece el protagonista al notar las consecuencias de sus actos en la gente que acompañó en el último tiempo.

Finalmente, después de divertirse con muchas compañeras ocasionales, el personaje se siente solo. Podemos concluir, que la libertad para Alfie tuvo su precio.

Cuáles son los niveles de compromiso y responsabilidad que se esperan de los demás, es una cuestión cultural que dependerá siempre de las personas en sociedad y sus situaciones particulares. La incertidumbre genera sufrimiento y seguramente para muchos apostar a una relación con compromiso y responsabilidad no deja de ser una gran aventura en una sociedad que favorece la fragilidad.

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