El inquietante desempeño de la selección argentina de fútbol nos deja entrever que el equipo también tiene posibilidades de no llegar al campeonato del mundo que se jugará en Sudáfrica en el año 2010. Imaginen si eso llegara a suceder, imaginen el apocalíptico mes de sufrimiento de gran parte de los argentinos, una vez más se sentirían excluidos del mundo. Conjeturen ustedes que ocurriría si una Argentina con Maradona como director técnico, y con todo el show internacional que eso significa, queda en los umbrales de la clasificación, por debajo de países como Perú, Chile, o Bolivia... sin desmerecer sus seleccionados de fútbol. Piensen que estos hombres enfurecidos no harían más que hablar de fútbol pero desde el insulto y la mala manera, criticarían todo y por supuesto, las mujeres deberían tolerar los virulentos humores de sus andróginos maridos. En esta completa guía, nos adelantamos a vislumbrar que pasaría si Argentina no llega al Mundial y planteamos 10 medidas que se podrían tomar y casos que eventualmente sucederían.
Para comenzar, un hombre sin fútbol es un hombre muerto en vida, más aún si se trata de un argentino. Un hombre que no tiene códigos a la hora de ver partidos de fútbol del campeonato mayor, que todo lo hace por su fanatismo, es un hombre sumamente sensible por dentro. Pensemos que si este fanático es espectador de un mundial, nada peor será su rabia desparramándose por todos lados. Por eso lo mejor será distraerlo y mantenerlo fuera de los medios de comunicación, de la pelota, de un potrero, del maradó maradó, del barrilete cósmico, de pasar por Lugones y Udaondo, etc.
A este ser inestable debemos contenerlo y lo mejor será empezar por levantar su autoestima continuamente, alentarlo a cambiar el look, a visitar los desiertos shoppings para renovar su guardarropa, sacarlo a comer todos los días y decirle lo buen padre, marido o amigo que es y lo felices que estamos de tenerlo en nuestras vidas. Él, deberá perder horas y horas delante de un espejo advirtiendo para qué lado le queda mejor el flequillo, si la panza está más abajo o si los zapatos combinan con el cinturón y la corbata. Es un mes para reeducar a este espécimen adicto al deporte, ahora en crisis.
Mientras, hordas de mujeres aprovecharán la angustia generalizada de miles de hombres y los harán pintar con escandalosos colores las paredes de toda la casa. Los harán también colorear furiosamente el calefón, las puertas, los muebles y la casita |
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| del perro simulando vivir en un barrio del sur de Capital Federal y como si todo esto fuera poco, harán de los hombres entes inanimados, ideales para llevarlos al supermercado y comprar compulsivamente artículos de primeras marcas mientras ellas hablan sin parar. ¡Eso si es ayuda femenina! |
Teniendo en cuenta que los canales de deportes y noticias, la televisión abierta e internacional, en fin, toda la televisión potable y la radio, estarán debatiendo las más intrincadas jugadas, los más rebuscados y fabulosos goles, la genial previa y la diversidad cultural que en los estadios del sur continente negro ocurre, los hombres o fanáticos del fútbol deberán migrar a la peor de las sensaciones que el cable nos puede ofrecer : Utilísima Satelital, a lo largo de 30 días aprenderán a bordar y coser, a hacer crema pastelera sin grumos y a limpiar las hojas de los potus dejándolas impolutas y repartidos por los ambientes del hogar. Asimilarán que los platos con abundantes comidas finamente seleccionadas y con exquisitos aromas, siempre llevan dos hojitas de menta, las cuales nunca se comerán desaforadamente como si fueran parte del alimento delicadamente elaborado.
Los hombres más apasionados del fútbol mundialista deberán comprender que ese mes no lo es todo, que hay otros deportes. Tendrán la posibilidad de jugar copiosamente al Juego de la vida, al Scrabble, al chinchón, a la Casita robada , o en el mejor de los casos será póquer o truco con otros fanáticos que estarán acompañados por mujeres para que chequeen que los ánimos de estos desarraigados seres no decaen por los más bajos suelos. También los ya inquietantes fanáticos podrán jugar juegos de PC tales como solitario, The Sims o algún game donde la mente se aparte de las tentaciones del fútbol. Por ende, quedan prohibidas reproducciones virtuales de fútbol, fútbol 5 y/o fútbol callejero. Como así también estará vedado el consumo de pizza de cancha como snack.
El mes del mundial será un mes frío y helado en Buenos Aires. Ese mes que transcurre entre chocolate caliente, entre delicias reposteras, entre comidas bien calóricas y cálidos vinos, de igual forma será el mes para que el individuo desesperado y alterado psíquicamente por la falta de su deporte predilecto, intente descubrir que dentro de su balsámico ser se encuentra un espacio para la poesía.
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Mediante una experiencia con la realidad y la tangibilidad del espacio del hogar, este fanático podrá desarrollar capacidades nunca vistas para expresar en tinta y groseros papeles sus sentimientos por la añoranza de algo que se perdió momentáneamente y se espera recuperar. Podrán tomar como musa inspiradora a una Argentina campeona del mundial de Brasil 2014. ¡¡¡Y qué mejor que ganar un nuevo campeonato mundial y encima en Brasil!!! Lograrán plasmar los más apasionantes dramas internos, las más descarnadas mutilaciones que en el corazón sufren pero ante todo, se deberá pensar en el júbilo desmedido que vendrá luego de cuatro años más de angustiosa espera. Claro que estos nuevos poetas siempre dirán como ley fundamental que los escritos son para sus seres amadas. |
Estos intempestivos días serán clave para hacer esas otras cositas que los hombres suelen olvidar. Para comenzar verán que las ventanas han sido invadidas por una tenebrosa oscuridad provocada por los altos pastos que emergerán de los jardines descuidados. Una buena alternativa para olvidar que los rayos catódicos del televisor forman la llamativa frase "ven a mí" será desbastar estas hierbas mundanas, pero no así nomás, no. Gracias al meticuloso curso televisivo que en Utilísima han aprendido estos hombres, cortar á n el herbaje de a ramilletes y con un corte a 45º impidiendo así las crecidas bruscas de estos esperanzadores pastos; también regarán con una fórmula exacta de un 75% agua y un 25% de desinfectantes para el jardín. El mal uso de los químicos arruinará el afamado espacio verde.
Luego, dentro de las actividades recreativas al aire libre, dentro de los límites auspiciosos del hogar, estos seres humanos enrarecidos por la falta de fútbol podrán: bañar al gato, limarle las uñas al perro, lustrar baldosas, laquear el tejado, cambiar los cueritos de todas las canillas de la casa, lavar ropa, descongelar la heladera y armar con santa paciencia una maqueta de trenes o una pista de Fórmula 1 para que el nene de vueltas con el triciclo hasta agotar la mirada del más responsable padre modelo.
Quizás alejar a estas personas completamente del televisor termine por afectarlos severamente para siempre y los daños, claro está, sean irreparables. Posiblemente conviene darles pequeñas cuotas de programación sana y libre de información referida al mundial. ¿Qué más podrá ver el fanático, aparte de Utilísima? Y esto no se duda: Animal planet, canales infantiles, Canal Encuentro y la programación referida a filmes de antaño como Europa Europa. De esta manera, lograremos que el fanático no estalle en ira y quiera partirnos un televisor en la cabeza mostrando un claro síndrome de abstinencia.
Consideramos propicio este período para la cultivación personal. Leer repetidamente títulos en boga, instruirse tal vez sobre Historia y Sociología, mirar cine de autor y ocupar espacios en los cafés literarios, en donde dudo que haya alguien tomando un café.
Además, son buenas épocas para que el padre piense en su hijo y le brinde experiencias perdidas por el ardid del trabajo, las relaciones extramatrimoniales o por otros cansancios rutinarios. Para ello, es aconsejable aprender de una buena vez a cambiar la goma del auto, a cambiar pañales, a barrer y pasar un plumero donde la mujer no llega, a pagar los impuestos, a pasear el perro y juntar de la vereda de la vecina las suciedades del can y todo lo que sería necesario para ser el muñeco Ken de la cuadra.
Treinta días destinados a recuperar la belleza masculina perdida. Mediante algunos tratamientos, este lapso puede servir de ensamble con la coquetería que cualquier metrosexual pregona: camas solares, tratamientos epidérmicos, sesiones de radiofrecuencia, pilates, caminatas intensas por los bosques de Palermo a la hora de los partidos más insólitos, como Lituania versus Chipre - ellos sí clasificaron - y las más inhóspitas dietas que prometen un cuerpo ideal para la llegada de la primavera. Al finalizar el mundial, el fanático dejará de ser un temible barrabrava para convertirse en un boss de negocios. |
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Finalmente, la clausura del campeonato será un día domingo. Día en que será tan difícil controlar el ataque al televisor en busca de un mensaje o dato para conocer quienes son los finalistas, quienes debatirán entre sus piernas a la deseada copa dorada para luego pasear por sus benditos países coreando las canciones más pegadizas del mundo.
Para ese día domingo habrá que influir en el fan de la pelota para que elabore el más abundante asado, con la preparación de interesantes tentempiés y con la posterior tarea de limpiar todo mientras todos los demás miran el último partido.
Habrá que descansar también por el largo mes que todos hemos pasado intentando que ese hombre no tenga contacto férreo con el televisor y otros medios de comunicación, y anticiparnos con entusiasmo a una espera de cuatro años rogando que en la próxima clasificación el equipo nacional llegue al mundial carioca con la mejor puntuación.
Asimismo debemos estar preparados porque cuando el fanático regrese de la borrachera penosa que lo mantiene yaciendo al lado de la parrilla hasta la medianoche y pregunte quién ganó el mundial, vamos a tener que responder con la mejor de las mentiras piadosas y mandarlo a dormir: "Argentina ganó, Argentina..."
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