El mes pasado se desató una crisis económica a nivel mundial con escasos precedentes. Tras años de lecciones, consejos, recetas y miradas sobre el hombro; EEUU es ahora el centro del crack financiero, el lugar de la ineficacia y la mala administración.
El Reloj Nacional de Deudas, que los estadounidenses tienen en Nueva York, simbolizó con claridad el tropezón del gran paladín del capitalismo. El 9 de octubre, los trece dígitos con los que cuenta ese tanteador se quedaron cortos para mostrar que el pasivo del país había superado los 10 billones de dólares -u$s 10.149.875.434.832, para ser exactos-.
Cuando fue inaugurado en 1989, y la deuda era de 2,7 billones de dólares, nadie podía imaginar que este día iba a llegar. Sin embargo, aquí estamos. Hoy, cada familia de EEUU debe más de 86 mil dólares. Lo que sucede allí es lo mismo que en todo el mundo. Un puñado de personas monopolizan las ganancias, mientras que la deuda se reparte entre todos. “No serás tan iluso de creer que esto es una democracia. Esto es libre mercado”, decía el villano de la película Wall Street. Cuan en lo cierto estaba Oliver Stone, hace ya 20 años.